La Dehesa contra el CO2

La Dehesa contra el CO2

La Dehesa contra el CO2. A lo largo del suroeste español, 3,5 millones de hectáreas definen un ecosistema único en la península ibérica.

La Dehesa, compleja y delicada, basada en el aprovechamiento de recursos naturales para la obtención de productos ganaderos, agrícolas y forestales, proveyendo a su vez a la sociedad de bienes y servicios ambientales, se encuentra amenazada ante el cambio climático.

Sin embargo, la Dehesa tiene un papel muy importante ya que regula los ciclos del agua del suelo, potencia la biodiversidad y juega un papel fundamental en la mitigación del cambio climático debido a la fijación del dióxido de carbono. Tan solo en 1 ha se fijan entre 30 y 40 toneladas de equivalentes de CO2.

A su vez, los datos científicos que se manejan apuntan a que, especialmente en el sur de Europa, se acrecentarán las temperaturas y habrá una menor disponibilidad hídrica, motivando desequilibrios térmicos e hídricos acusados, a lo que deberá unirse una mayor irregularidad en la ocurrencia de los fenómenos climáticos. A todo ello debe añadirse, además, que estas condiciones meteorológicas previstas propiciarán un escenario más favorable para la proliferación de plagas y de patógenos.

En este contexto, las dehesas se encuentran ante una situación compleja. Así, el frágil equilibrio ecológico en el que se
desenvuelven las masas densas de alcornocales en las dehesas gaditanas se quebraría con un brusco aumento de las temperaturas, siendo desplazadas en su nicho por otras especies más adaptadas a altas temperaturas. En una situación también inestable se encontrarían las zonas de dehesa que disponen de una menor pluviometría, como son el Valle de los
Pedroches (Córdoba) y las manchas dispersas de encinares en las provincias orientales de Andalucía.

Otro efecto previsible como es el aumento de plagas y enfermedades tendría repercusiones tanto para la cabaña ganadera como para las masas forestales, destacando en este último caso la situación que se plantearía con el problema de la “seca”, proceso complejo aún no bien conocido del todo, pero en el que son factores influyentes los estreses climáticos y la presencia
de ciertos patógenos (hongos del género Phytophtora).

Finalmente, para cuantificar otros posibles efectos (mayor estrés en animales, dificultades para la disponibilidad de pastos, etc.) es preciso desarrollar análisis más precisos, que tengan en cuenta la variedad de casos que podrían plantearse en función de los diferentes terrenos de dehesa (con variaciones en productividad de pastos, disponibilidad hídrica, temperaturas, etc.) y de las especies y manejos ganaderos que se consideren.

En suma, todo ello exige el desarrollo de actuaciones que permitan adaptarse a estos escenarios, y en este aspecto las dehesas han de contribuir, desde su propio ámbito de actuación, en la lucha contra el cambio climático. 

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